lunes, 1 de diciembre de 2014

¿Dónde están mis juguetes?

Y ahí estoy yo.

Después de pasar un finde mercantil (he comprado lo justo), hay cosas que me han dejado sorprendida.

En las estanterías han vuelto a aparecer los juguetes de antaño, mezclados con los de la nueva era.
Es curioso encontrar el monopoly o el bingo que mis padres me regalaron cuándo era niña, al lado de las tablet infantiles o de las bratz.

Mi sobrino (el mayor) qué ya conoce la verdad sobre Noël y los Reyes Magos, convirtiendose a su vez en nuestro complice, alucinaba.

Ahí nos teneis a mi hermana y a mí como niñas chicas, locas de contento por encontrar vestigios del pasado y el niño preguntando: ¿Pero es qué también éste lo teníais? ¡ No es justo!, yo sólo puedo pedir dos juguetes y mira cuántos teníais vosotras.

Otra cosa de las que me di cuenta, es que los remakes no siempre son mejor.
Las nuevas barriguitas y la Nancy son mucho más feas que las de mi época. También se nota la integración racial.
Mi primera barriguita negra fue un shock para mí. Me costó dios y ayuda apreciar el juguete. Ahora abundan los muñecos de otras razas, de lo cuál me alegro. La palabra es integración y pienso que de este modo los más pequeños aprenden a aceptar a los demás desde sus inicios como personas.
Formados en la igualdad y la integración quizá un día seamos capaces de terminar con la xenofobia y el racismo.

Me lo he pasado como los indios.